Tres historias, tres situaciones narradas mediante imágenes alteradas o intervenidas, tratadas no por Inteligencia Artificial, sino por medios cuasi artesanales; lo prefiero así, dirijo mejor mi acción.
Cada una de las tres imágenes nace de una situación real que me despierta curiosas visiones.
1. Arthur Gordon Pym
En
esta insólita foto* de la Muestra Naval de 1810, celebrada en Providence con
gran afluencia de público y jugoso éxito financiero, podemos contemplar a un
jovencísimo Arthur Gordom Pym ajeno a su destino. O tal vez comenzando a caer
en él.
*Esta
primerísima impresión fotográfica ha cambiado la historia de la Fotografía,
adelantando su inicio al menos treinta años. Lamentablemente, se desconoce su
autoría, aunque los estudiosos no dejan de investigar. De todo corazón les
deseo suerte.
2. La seguridad más dulce
Se
siente feliz en los brazos de su madre, a salvo. Le gusta correr y jugar, para luego
volver a ella, que se queja “Pesas mucho, no puedo contigo”, pero puede. Lo
sabe: nada malo le sucederá en brazos de mamá.
Aparente seguridad
en un mundo inseguro.
3. La familia Moore
La
familia Moore -de raigambre británica a pesar de su pátina negra de bronce
sometido- renegó de los campos de algodón, renunció a los horizontes sureños y convirtió sus vivencias en un imparable blues que rueda de ventana a ventana en Nueva York.
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Pistas:
Arthur Gordon Pym protagoniza una novela de Edgar Allan Poe, fascinante, singular y perfectamente inacabada.
Por las estaciones de autobuses, como la de Cádiz, circula la vida, la gente, ocupando claroscuros y contraluces parlantes.
Las formas rotundas, a la vez que fluidas, que creaba Henry Moore no dejan de sorprenderme, como un fondo de blues escuchado entre la multitud de visitantes del MOMA en Nueva York.

