1. Edificio principal en 2007, un día de calina
No el asesinato sino
su conversión en obra teatral ─“Bodas de sangre”─ por el genio de García Lorca,
hizo famoso este lugar. Y de sangre parece la tierra en algunas franjas, en
virtud de una historia geológica larga y fascinante propia del territorio del
Cortijo del Fraile y, en realidad de todo el Cabo de Gata
Volcanes bajo el mar,
lavas y cenizas, arrecifes coralinos y fondos litorales vivos se suceden en el
relieve actual creando estratos de diferentes colores, sometido el conjunto al
viento y a lluvias escasas pero violentas, durante millones de años.
Más la acción humana,
en agricultura y ganadería. Muy cerca, rodeando esta finca, zonas mineras de
extracción antigua, salvo alguna tan reciente como la de Rodalquilar. Por otra
parte, llama la atención la abundancia y perfección de los aljibes,
imprescindibles para sobrevivir en esta aridez.
En verdad, todo llama
la atención: en primer lugar, el asesinato que sirvió de germen a la obra
“Bodas de sangre”, y a la novela, “Puñal de claveles”, de Carmen de Burgos.
Pasión a la antigua usanza, matar por honra, más que por celos, matar al que se
lleva a la novia en la misma noche de la boda, matar para que el novio
ultrajado, y su familia, puedan ir con la cabeza bien alta, que las comadres no
murmuren y los hombres no escupan a su paso. Para no convertirte en el hazmerreír
del pueblo, de una sociedad reducida, agobiante, pero a la que perteneces.
Nunca debieron ser
numerosos los pobladores de esta explotación agro-ganadera, ni siquiera en los
buenos tiempos de los frailes, en el siglo XVIII, cuando las tierras, unas
setecientas hectáreas, pertenecían a los domínicos de Almería. No he encontrado
información fiable relativa a siglos anteriores, aunque sin duda los habitantes
nazaríes ya laboraban, pastoreaban y conservaban el agua de lluvia en aljibes.
Con los domínicos se
cultivaba trigo de secano, olivos y almendros. Un horno enorme se alzaba en el
patio y cocía pan para trabajadores propios y ajenos (los de cortijos menores)
aunque según algunos textos ─no me atrevería a llamarlos fuentes─ este horno se
construyó cuando la finca pasó a manos privadas.
Porque en 1836 llegó
la desamortización, la propiedad fue confiscada, subastada y adquirida por
varios pequeños propietarios que acabaron vendiéndola a una familia adinerada,
que le confirió su aspecto más conocido; no me atrevo a decir “su aspecto actual”,
porque ahora, en septiembre del 2026, ignoro cuánto queda en pie. Lo visité en
septiembre del 2007 y julio del 2009, y como puede observarse en las
fotografías, su estado de ruina era ya preocupante. Todavía se alcanzaba a ver,
o adivinar, la existencia de una serie de dependencias, cuadras, corrales,
graneros, la mayoría de una sola planta, erigidas en torno a un patio central;
una capilla con torre, campanario y cripta funeraria de doce nichos; hilera de pocilgas, aljibes
espaciosos de hasta cinco metros de profundidad y caminos delimitados por filas
de pitas (ágave americano).
No
se ven acequias porque nunca han existido en esta zona carente de cursos de
agua permanentes; sí hay aguas subterráneas y, en consecuencia, algún pozo se
ha perforado.
Del
1836 saltemos al 1928, cuando en el mes de julio aconteció el crimen que
sobrecogió a la provincia y al país entero; pero, sin la obra de Federico García
Lorca, su fama habría sido efímera. Aunque un escritor no mantiene obligación
alguna con los datos concretos, los visitantes acuden buscando esos detalles
previos a la literatura. Resulta curioso, incluso paradójico, que si este
Cortijo se restaura (o reconstruye) será gracias a un asesinato, a su difusión
y su versión literaria. Poco importa su interés geológico ni la sabiduría
agrícola aplicada en esta explotación extensiva; me temo que se reconstruirá para
convertirlo en centro de un parque temático que gire en torno a lo desalmados
que eran “antes”; es decir, al atraso ideológico anterior a nuestros parámetros
culturales, y al papel hagiográfico de Federico. En fin, el caso es que se
conserve.
Mantengo
la esperanza a pesar de su historia reciente, que oscila entre lo ridículo y lo
lamentable. Como se puede ver en mis fotos, ya en el 2009 no quedaba techumbre
sana, gran parte de los muros se habían derrumbado, las cochiqueras y aljibes se
venían abajo… En el 2010 fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural) con la
tipología de Sitio Histórico; sus devotos aplaudimos y respiramos. Detentaba la
propiedad una empresa agraria radicada en Murcia, a quien la declaración de BIC
obligaba a arreglos y mantenimiento: nunca se molestó en cumplir estas
obligaciones. En el 2011 Cultura abrió un expediente sancionador, previo
estudio técnico del deterioro que sufría el Bien.
Multas,
impagos de multa, declaración de ruina, grupos de trabajo, propuestas, obras de
consolidación, presupuestos, licitación, proyectos generales, plan director…
Hasta llegar al año 2022, en que la Diputación de Almería aprueba la compra del
Cortijo del Fraile y de unas nueve hectáreas de su entorno por cerca de dos
millones de euros. Jugada redonda para la empresa propietaria, que no ha cumplido
acuerdos ni gastado un euro en mantenimiento, pero finalmente vende a buen
precio.
Parecía
inminente la restauración, pero todavía en el 2025 encuentro la noticia de que
las obras van a comenzar, ¡bueno, por fin!, me digo.
No,
se ve que no empezaron, porque en marzo del 2026 leo que la Diputación ha
aprobado la licitación de las primeras obras de consolidación y estabilización
del edificio por una cifra cercana a los 900.000 euros. Estos trabajos
iniciales buscan frenar su grave deterioro mientras concluye el Plan Director,
previo a una rehabilitación integral.
Estamos
en septiembre, ¿habrán comenzado ya? ¿Comenzarán las obras alguna vez? ¿Quedará
algo que consolidar cuando se pongan a ello?
Si
puedo, pasaré a averiguarlo. Y os lo contaré.
1. 2. Derrumbre
lateral (2009)
4. Cortijos
menores, antaño relacionados con el del Fraile.
5. Camino originario, señalado por pitas.
7. El mismo aljibe que aparecerá en la fotografía 4 en BN (tomada en el 2007), cuidadosamente restaurado en el 2009. Choca con su entorno, pero alegra ver este signo de recuperación.
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