domingo, 6 de septiembre de 2026

Cortijo del Fraile, Níjar (Almería). Aproximación y esperanza. (Primera parte. Color)

      1. Edificio principal en 2007, un día de calina


No el asesinato sino su conversión en obra teatral ─“Bodas de sangre”─ por el genio de García Lorca, hizo famoso este lugar. Y de sangre parece la tierra en algunas franjas, en virtud de una historia geológica larga y fascinante propia del territorio del Cortijo del Fraile y, en realidad de todo el Cabo de Gata

Volcanes bajo el mar, lavas y cenizas, arrecifes coralinos y fondos litorales vivos se suceden en el relieve actual creando estratos de diferentes colores, sometido el conjunto al viento y a lluvias escasas pero violentas, durante millones de años.

Más la acción humana, en agricultura y ganadería. Muy cerca, rodeando esta finca, zonas mineras de extracción antigua, salvo alguna tan reciente como la de Rodalquilar. Por otra parte, llama la atención la abundancia y perfección de los aljibes, imprescindibles para sobrevivir en esta aridez.

En verdad, todo llama la atención: en primer lugar, el asesinato que sirvió de germen a la obra “Bodas de sangre”, y a la novela, “Puñal de claveles”, de Carmen de Burgos. Pasión a la antigua usanza, matar por honra, más que por celos, matar al que se lleva a la novia en la misma noche de la boda, matar para que el novio ultrajado, y su familia, puedan ir con la cabeza bien alta, que las comadres no murmuren y los hombres no escupan a su paso. Para no convertirte en el hazmerreír del pueblo, de una sociedad reducida, agobiante, pero a la que perteneces.

Nunca debieron ser numerosos los pobladores de esta explotación agro-ganadera, ni siquiera en los buenos tiempos de los frailes, en el siglo XVIII, cuando las tierras, unas setecientas hectáreas, pertenecían a los domínicos de Almería. No he encontrado información fiable relativa a siglos anteriores, aunque sin duda los habitantes nazaríes ya laboraban, pastoreaban y conservaban el agua de lluvia en aljibes.

Con los domínicos se cultivaba trigo de secano, olivos y almendros. Un horno enorme se alzaba en el patio y cocía pan para trabajadores propios y ajenos (los de cortijos menores) aunque según algunos textos ─no me atrevería a llamarlos fuentes─ este horno se construyó cuando la finca pasó a manos privadas.

Porque en 1836 llegó la desamortización, la propiedad fue confiscada, subastada y adquirida por varios pequeños propietarios que acabaron vendiéndola a una familia adinerada, que le confirió su aspecto más conocido; no me atrevo a decir “su aspecto actual”, porque ahora, en septiembre del 2026, ignoro cuánto queda en pie. Lo visité en septiembre del 2007 y julio del 2009, y como puede observarse en las fotografías, su estado de ruina era ya preocupante. Todavía se alcanzaba a ver, o adivinar, la existencia de una serie de dependencias, cuadras, corrales, graneros, la mayoría de una sola planta, erigidas en torno a un patio central; una capilla con torre, campanario y cripta funeraria  de doce nichos; hilera de pocilgas, aljibes espaciosos de hasta cinco metros de profundidad y caminos delimitados por filas de pitas (ágave americano).

No se ven acequias porque nunca han existido en esta zona carente de cursos de agua permanentes; sí hay aguas subterráneas y, en consecuencia, algún pozo se ha perforado.

Del 1836 saltemos al 1928, cuando en el mes de julio aconteció el crimen que sobrecogió a la provincia y al país entero; pero, sin la obra de Federico García Lorca, su fama habría sido efímera. Aunque un escritor no mantiene obligación alguna con los datos concretos, los visitantes acuden buscando esos detalles previos a la literatura. Resulta curioso, incluso paradójico, que si este Cortijo se restaura (o reconstruye) será gracias a un asesinato, a su difusión y su versión literaria. Poco importa su interés geológico ni la sabiduría agrícola aplicada en esta explotación extensiva; me temo que se reconstruirá para convertirlo en centro de un parque temático que gire en torno a lo desalmados que eran “antes”; es decir, al atraso ideológico anterior a nuestros parámetros culturales, y al papel hagiográfico de Federico. En fin, el caso es que se conserve.

Mantengo la esperanza a pesar de su historia reciente, que oscila entre lo ridículo y lo lamentable. Como se puede ver en mis fotos, ya en el 2009 no quedaba techumbre sana, gran parte de los muros se habían derrumbado, las cochiqueras y aljibes se venían abajo… En el 2010 fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural) con la tipología de Sitio Histórico; sus devotos aplaudimos y respiramos. Detentaba la propiedad una empresa agraria radicada en Murcia, a quien la declaración de BIC obligaba a arreglos y mantenimiento: nunca se molestó en cumplir estas obligaciones. En el 2011 Cultura abrió un expediente sancionador, previo estudio técnico del deterioro que sufría el Bien.

Multas, impagos de multa, declaración de ruina, grupos de trabajo, propuestas, obras de consolidación, presupuestos, licitación, proyectos generales, plan director… Hasta llegar al año 2022, en que la Diputación de Almería aprueba la compra del Cortijo del Fraile y de unas nueve hectáreas de su entorno por cerca de dos millones de euros. Jugada redonda para la empresa propietaria, que no ha cumplido acuerdos ni gastado un euro en mantenimiento, pero finalmente vende a buen precio.

Parecía inminente la restauración, pero todavía en el 2025 encuentro la noticia de que las obras van a comenzar, ¡bueno, por fin!, me digo.

No, se ve que no empezaron, porque en marzo del 2026 leo que la Diputación ha aprobado la licitación de las primeras obras de consolidación y estabilización del edificio por una cifra cercana a los 900.000 euros. Estos trabajos iniciales buscan frenar su grave deterioro mientras concluye el Plan Director, previo a una rehabilitación integral.

Estamos en septiembre, ¿habrán comenzado ya? ¿Comenzarán las obras alguna vez? ¿Quedará algo que consolidar cuando se pongan a ello?

Si puedo, pasaré a averiguarlo. Y os lo contaré.


1.             2. Derrumbre lateral (2009)


     3. Tierra roja


           4. Cortijos menores, antaño relacionados con el del Fraile.


           5.  Camino originario, señalado por pitas.


        6. Aljibe cercano recién blanqueado.



7. El mismo aljibe que aparecerá en la fotografía 4 en BN (tomada en el 2007), cuidadosamente restaurado en el 2009. Choca con su entorno, pero alegra ver este signo de recuperación.


                   8. Mirilla que se abre a las sucesivas mirillas de las pocilgas, perfectamente alineadas para abarcarlas todas de un vistazo. Supongo que, si hubiera cerdos en estos habitáculos, los huecos en serie también servirían para oírlos.


                   9. Interior del oratorio, al que pude entrar porque habían arrancado el portón. También habían levantado la solería ante el altar.

     10.  Interior del oratorio, al que pude entrar porque habían arrancado el portón. También habían levantado la solería ante el altar.

11.   Nichos funerarios, afortunadamente vacíos.

12.   Habitación con hogar y entrepaños


13. Veremos esta chimenea en foto en blanco y negro, tomada en el 2009, aún más deteriorada.


14. 
Alguién abandonó un frigorífico, aunque el modelo corresponde más bien al modelo “nevera”.


15. Diseños en el aire


16. Una ventana feliz


17. El buen durmiente


18. En las paredes interiores, tierra roja.


19.
Corredor de acceso al patio


20. Tierra roja en todas las fachadas


 

                    


                        



                                                                                                            










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