2.
La primera vez –julio del 2001─ que paseé sus veredas, Belchite estaba
abandonado, sin cercas ni horario ni turistas; apuntalado y vacío mantenía
filas de casas de fachada hueca, puertas que contenían el peso de los
escombros, iglesias de cúpula abierta y relieves de santos enteros; a nadie,
todavía, se le había ocurrido rodar allí películas de terror o grabar
psicofonías, aunque sin duda se adivinaban gritos ahogados. Me impresionó; pero
esta segunda vez el impacto ha sido mucho más fuerte: al recorrerlo he
percibido la magnitud de mi propio cambio, he comprobado que la destrucción no
se detiene y que los años me han vuelto más sensible al paso del tiempo.
jueves, 12 de diciembre de 2024
2. Belchite Viejo. Fotografías de noviembre del 2024 (2)
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