¡Feliz Nochevieja! ¡Feliz Año nuevo!
Ya llegó el momento, hoy por la noche
diremos adiós a un año y daremos la bienvenida a otro. Una breve transición
desgranada en doce uvas, doce campanadas, una frontera leve que nos permite
dejar atrás el 2025 y generar la esperanza en el 2026. Palabras, tal vez solo
palabras enlazadas a números, pero sustanciales para nuestro mundo..
A imitación de las recopilaciones
elaboradas por los medios, esas que recogen los más importantes sucesos del año
–catástrofes, defunciones, inventos, agudezas, guerras y jaranas- he reunido
mis intervenciones del 2025 en Facebook, donde acostumbro poner una
fotografía acompañada de un texto breve. Así he descubierto un peculiar diario,
variado, ameno, hecho de fragmentos que de algún modo me retratan. Un retrato
mínimo, unas líneas trazadas en las redes.
Normalmente, a la hora de compartir en
Facebook, elijo las fotografías que tengo a mano, en el escritorio; a veces de
archivo, lejanas; a veces tomas recientes. Y las acompaño de un texto
improvisado, motivado más por mi estado de ánimo que por sucesos externos,
aunque estos últimos influyen en mí poderosamente.
He seleccionado aquello que juzgo más
interesante y suprimido las repeticiones tipo ”Buenos días, buenas noches”, así
como las invitaciones a eventos personales, a los que naturalmente ya no es posible asistir.
Nota: comienzo en la Navidad del 2024.
A pesar de la severa selección, ocupará
varias entregas de este blog, tituladas “Diario de Facebook” y numeradas.
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24 diciembre del 2024
"La Navidad también es esto".
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6 de enero 2025
Una foto de algún paraje del Cabo de Gata, de hace unos lustros, cuando yo usaba cámara analógica. Por aquello de que voy a Almería, tierra de mi padre y de mi madre, y de casi toda la familia.
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11 de enero
Contraluz del
puerto de Almería.
Nunca acabo de acostumbrarme a la intensidad de
su luz, a pesar de conocerla desde niña.
Visiones que agradezco a los Velorios Poéticos de Almería, como un don indirecto.
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14 de enero
En Almería mi
madre se me hace presente. Por lo que me contaba de su breve tiempo de
estudiante, de la pensión donde vivía, de su novio, del miedo en el inicio de
la guerra.
Mis relaciones con ella no fueron fáciles, pero
al recorrer el Paseo la veo como nunca la conocí: joven, ilusionada y sana.
La memoria es todo un mundo, el aquí y ahora
abarca espacios y tiempos lejanos.
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Lo encontré en Sevilla, de regreso desde Riotinto.
Bien pensado, conviene conservar algún tipo
de virginidad, cada cual elija la suya, si es posible.
Invasor atrapado. Jardín cerrado. Ventana viva. La rebelión de la buganvilla.
La historia de la ciudad también se refleja en sus materiales constructivos, formas, remates, ventanas. En fin, soy una cotilla exaltada que no rechaza escudriñar ninguna forma de refugio humano.
De Almería.


